
Paisajes y Bodegones
Gracias a los grandes descubrimientos navales del siglo XV y al desarrollo de la Geometría Analítica formulada por René Descartes en 1637, las perspectivas del conocimiento social modificaron sus parámetros epistémicos. Antes, la concepción del mundo, del planeta y sus confines, se estructuraba horizontalmente, a partir de la mirada lejana que contempla al paisaje. Un cambio abrupto acontece cuando esta mirada se eleva, cuando se vuelve cartográfica. Para esta concepción revolucionaria el mundo es una extensión que envuelve un conjunto de elementos que podemos admirar en una hoja: desde un cielo virtual. Por ello, en oposición a este conocimiento abstracto de la cartografía, llamamos paisaje a la representación primitiva de esa extensión que se pierde en la lejanía, en ese espacio que nuestros ojos perciben desde abajo.
El “paisaje” es así un espacio que, más que remitirnos a una extensión geográfica determinada, se refiere a los límites de la luz y la mirada. Por ello, el género artístico que ostenta esta expresión implica un formato horizontal que representa a nuestro entorno inmediato. La reflexión sobre este horizonte expresivo parece haber perdido vigor en el ámbito de las vanguardias posmodernas, sin embargo, quedan aún agudas expresiones que reflexionan sobre este género de arte. Ya sea en su versión micro o macro, o en su formulación de “amplitud territorial” o de “rincón doméstico”, el paisaje expresa a un bosque y a un bodegón. Esta polarización entre lo privado y lo público hace del paisaje un género contemporáneo lleno de posibilidades.
Judith Peralta
Patrick Charpenel


