
Proyecto de procesamiento icono-isocrónico a la escultura “El pájaro amarillo” (1957) de Mathias Goeritz
Al margen de una intención fundamentalmente artística, donde un encuentro plástico será concertado por medio del velamiento de la escultura antes mencionada, atando en su base una tela de color morado, y en efecto, envolviéndola íntegramente de manera que una nueva figura, reminiscente a la estructura iconográfica -envuelta- de la cruz de la pasión cristiana pueda ser descubierta, me permito enumerar algunos propósitos claves.
1. Deseo que quien transite por donde se encuentra esa obra recuerde que ahí está ubicada una de las piezas pioneras de arte en contexto público en el continente americano, así como el nombre de su autor y su paso por la capital tapatía.
2. Deseo que con el respetuoso proceso isócrono que revela el paradójico envolvimiento de formas y colores sean efectuadas paralelamente por sus observantes otras reflexiones, principalmente cómo el flujo de la imagen milenaria por encima del gesto moderno puede prevalecer en una sociedad apegada a su iconografía religiosa (esto sin anteponer doctrina, sino la consideración de un impulso estético).
3. Al ubicar en la memoria a El pájaro amarillo, a Mathias Goeritz, y a sus correspondientes históricos en Guadalajara, con sus benefactores, alumnos y amigos, también propongo el recuerdo de otros que como Goeritz, pasamos por Guadalajara para transitar por un puente de vitalidad, de importante periodo de conocimiento compartido, y de profunda amistad.
4. La coincidencia con las fechas de la acción no es ingenua. Deseo volver a un enigma insuficientemente asimilado que está representado precisamente en el velamiento de las imágenes de culto católico durante los tres días esenciales de la tragedia de Jesús. Así, probablemente contemplar las circunvoluciones que se concentran en la relación fecunda e ineludible del ser pagano-religioso, especialmente en la condición histórica presente donde la fe es cuestionada por órdenes económicos y estrategias políticas absurdas.
5. Dedico esta obra a los visionarios de Jalisco, los de todos sus tiempos.
Guillermo Santamarina







